Debido a la intervención quirúrgica que sufrió mi abuela, no podía hacer grandes esfuerzos y se vieron en la necesidad de coger a una señora para que les lavara la ropa, ya que en aquel momento no tenían lavadora. Al cabo de un tiempo y gracias al trabajo de la imprenta pudieron comprarse una, por cierto muy diferente a las actuales.
La vida transcurría entre momentos buenos y malos. No celebraban muchos festejos, exceptuando el “día de todos los santos”, en el que compraban sobretodo moniatos y castañas. Antes hacía mucho más frío que ahora y eran dos de los alimentos básicos que consumían entonces y que solamente vendían “las castañeras”. También celebraban con mucha ilusión la Navidad porqué se vivía con mucha fantasía y magia.Las fiestas del barrio eran muy especiales, puesto que todo el mundo podía hacer la vida en la calle, dejaban las puertas abiertas, los unos entraban en casa de los otros, se compartían las comilonas, se hacían muchos bailes y no había nada que entorpeciera el clima festivo. Había mucha unión y respeto entre vecinos. Eran como una gran familia.
Estas celebraciones eran muy distintas a Semana Santa, cuyas vacaciones se transformaban en pesadillas. Los comercios, los cines, espectáculos, bares, cafeterías y resto de lugares de ocio cerraban, sólo había espacio para misas, películas religiosas y conciertos sacros. Mi abuela para huir de esa vida religiosa impuesta, cogía a toda la familia incluida a una de sus hermanas (la pequeña), y se iban a pasar el día en Montjuïc (la zona de los tres pinos); hasta que la Semana Santa se daba por terminada.
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| UN DÍA DE CAMPO |
Y así tuvo lugar el paso del tiempo
SUS AFICIONES
A mi abuela le encantaba la fotografía y un buen día un vendedor de artes gráficas le regaló a mi abuelo una cámara fotográfica, y él se la entregó a mi abuela en cuanto la vio para que pudiera desarrollar su afición. Y efectivamente, las fotografías de esta historia son un recuerdo físico de la cámara utilizada por ella.
A parte le encantaba el ganchillo y hacer media. En sus ratos libres elaborada jerséis para la familia, que al final se convertían en colecciones.
Otra de sus aficiones era la cocina, cuando tenía oportunidad cocinaba auténticas Delicatesen de las cuales yo misma tuve la gran oportunidad de probar antes de su muerte.
BODAS, BAUTIZOS, REUNIONES Y CELEBRACIONES
La primera en casarse fue su hija mayor (mi tía), que al cabo de un año de matrimonio tuvo su primera y única hija. Mi abuela ya tenía nieta. Por motivos de trabajo de ambos padres fue ella quien se encargó de la pequeña, asumiéndola como si fuera su propia hija. Cuando la nieta ya contaba con cinco años de edad se casó su segunda hija (mi madre), el 28 de julio de 1968, seis años después de la gran nevada que hubo en Barcelona, tal como se ve en la fotografía:
A los dos años de la última boda nací yo el 4 de febrero de 1971 y mi hermano el 21 de diciembre de 1977.
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| BODA DE LA HIJA MAYOR (MI TIA) |
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| BODA DE LA HIJA PEQUEÑA (MI MADRE) |
Las reuniones familiares siempre se confundían en divertidas y entrañables fiestas, no necesitábamos la Navidad para pasar un buen rato.
A medida que transcurría el tiempo mi abuela se fue distanciando en cierta manera y fuimos nosotros, hijas y nietos quienes para evitar el distanciamiento les visitábamos una vez a la semana; normalmente coincidía en Domingo, (por turnos rotativos).
Mi hermano y yo salíamos de casa de nuestros padres en Cornella temprano por la mañana para dirigirnos a casa de mis abuelos, comer allí, contar y escuchar las aventuras y desventuras de los cuatro, y antes de hacerse de noche volver a casa para descansar y preparar la nueva semana que empezaba.
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| MIS ABUELOS CON SU PRIMERA NIETA |
Cuando mi abuelo se jubiló, vendió la imprenta y compraron un piso en la misma calle donde habían vivido siempre. Era pequeño, sencillo, para ellos estaba muy bien.
Esta época coincidió con la nuestra. Todavía recuerdo exactamente como distribuía las cosas en los estantes, armarios, el árbol de navidad sobre el mueble del recibidor y la salita de estar con todas sus muñecas. No las coleccionaba, pero le gustaban.
Entre estas idas y venidas hacíamos nuestras reuniones.
En navidad mi abuelo siempre cantaba durante el café, la copa y los puros, seguían:
- mi tía,
- mi madre,
- mi tío y
- mi padre.
Siempre por este orden, “curioso”. Yo subía encima de una silla y hacía ver que volaba, mientras mi abuela y mi prima se confesaban.






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