dimecres, 6 d’octubre del 2010

UNA HISTORIA FAMILIAR: Segunda Parte

NOVIAZGO Y MATRIMONIO

Con 15 años de edad conoció al que sería mi abuelo: Antonio Girona Ventura, os dejo un carnet suyo para que os vayáis familiarizando con él.

Por aquel entonces mi abuelo ya tenía novia pero ella se encapricho tanto de él que hizo todo lo posible para enamorarle y lo consiguió (en este caso fue la mujer quien conquistó al hombre). Él era un gran orador y físicamente no estaba nada mal, pero, lo que impresionó a mi abuela fue precisamente su labia y sus dotes lingüísticas.
Tras poco tiempo de festejos se fijó la fecha de la boda, gracias a un golpe de suerte de mi abuelo, que ganó 10 mil pesetas (en aquel tiempo, esta cantidad de dinero era una fortuna), en la lotería y fue cuando alquilaron el piso (una planta baja), lo amueblaron, y ya fijaron la fecha de la boda. Poco después de casarse estalló la guerra civil (1936). 

HIJOS

Ese mismo año mi abuela tuvo dos hijos: el primero fue un niño el cual por desgracia nació muerto, y al siguiente año (1937), en pleno desarrollo de nuestra guerra civil fue cuando nació la que sería mi tía Mariona.

Debido a las convicciones políticas de mi abuelo (Republicano), cuando finalizó la guerra civil, los Nacionales hicieron “una caza de brujas” contra todos aquellos que iban en contra del régimen franquista. Por ese motivo, para evitar ser capturado y encerrado en prisión de por vida, se fue exiliado a Francia, donde allí transcurrió dos o tres años hasta que pudo volver junto a su familia, sin correr ningún riesgo.

Durante el tiempo de exilio, mi abuela se vio obligada a mantener a su hija única sola. Con la cartilla de racionamiento e independientemente de su estado de salud y dificultades económicas por la falta de trabajo, tenía que conseguir las necesidades básicas para sobrevivir. Por suerte mi bisabuela le entregaba parte de las ganancias conseguidas con la frutería, y eso paliaba la angustia.


Cuando acabó la guerra civil, en Abril de 1939 regresó mi abuelo. Entraron en etapa de postguerra en la que se pasaba mucha hambre, no había agua, ni electricidad, escasez de medicamentos, etc. Las necesidades básicas las enviaban fuera de Barcelona y aquello dio lugar a la aparición de mucha miseria en las calles de la ciudad Barcelonesa. Cuando no podía complicarse más la situación a caballo entre la postguerra española y la segunda guerra mundial dio a luz a mi madre: el 1 de enero de 1942.

Mi abuela cada vez se encontraba peor, hasta que un año después del parto de su segunda hija, cayó enferma de tuberculosis. Estaba muy avanzada, debido a su grave estado de salud la ingresaron en el hospital de Santa Coloma de Gramanet (actualmente ya no existe).

El equipo médico que la trató consiguió salvarla, pero, mediante una intervención quirúrgica muy delicada que le costó un pulmón y siete costillas. Los médicos le dieron un periodo de vida de aproximadamente diez años, pero, mi abuela era de mucha vida y se resistió a aceptarlo. Contra todo diagnostico su fuerza vital la llevó hasta los 79 años de edad.

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